José Miguel Viñals - GENTE PEQUEÑA QUE HACE COSAS PEQUEÑAS… Y CONSIGUE UNA GRAN DIFERENCIA

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En Rumanía no se ven apenas sillas de ruedas, o ciegos, o personas con síndrome de Down.  En Rumanía los pasos de peatones no están adaptados, ni los edificios públicos, ni los medios de transporte, ni las escuelas.  A veces resulta difícil caminar por la acera sin tropezar con un socavón, sin meter el pie en el vacío creado por la ausencia de una reja protectora o una tapa de servicios. Teniendo dos pies, y vista.

No hay ejemplos de superación personal  en personas con minusvalía. Es difícil superarse cuando no sales de casa.

Luego hay otra Rumanía. Su mayor acontecimiento deportivo internacional se llama RITTO. Es el Romanian International Table Tennis Open (www.ritto.ro). En el 2009 participaron 120 deportistas paralímpicos de 26 países y 660 voluntarios. Se  organiza anualmente en Cluj y del 19 al 23 de mayo celebrará su 4ª edición.

Entre una y otra se encuentra LITTLE PEOPLE ROMANIA (www.thelittle-people.org) y Katie Rizvi, una mujer húngara que junto a su marido inglés fundaron  la asociación en el año 2000. 

Katie es una mujer que brilla. Leí sobre su proyecto en la revista de las líneas aéreas Wizzair, consulté su web y me sorprendí el optimismo y alegría que se ve en ella. Le pedí una reunión con el fin de poder escribir esta crónica. Aprovechando una visita que hizo a Timisoara nos citamos en el centro de la ciudad. Desde que nos sentamos que intento apuntar todo lo que dice, pero me pierdo. Son tantos los temas y tanta la energía que desprende que me cuesta seguirla.

“En Rumanía no se ven minusválidos, sobre todo en las zonas rurales. El trato que las sociedades dan a los ciudadanos minusválidos pasa por tres fases: en una primera se les quiere esconder, son una vergüenza para la familia. Aún hay quien piensa que si tiene un hijo minusválido algo habrá hecho para merecer el castigo, es el “Dios castiga sin palo”. Cuando superas esta fase llega la de la pena, el “¡pobrecito!”. Les condenan a una mirada de lástima y auto-infravaloración y desarrollan una  actitud negativa hacia ellos mismos y en sus relaciones con los demás. En Little People trabajamos para que la sociedad pase a un tercer nivel, el de valorar a esta gente tanto como a cualquier otro y que aprendan a valorarse a sí mismos. No poder caminar no afecta a la capacidad intelectual.  Los prejuicios y las tonterías sí.

A veces hay victorias que se transforman en derrotas, como un universitario minusválido que dejó de estudiar por no poder soportar la humillación de que sus compañeros le cargaran en brazos cada vez que en su camino se encontraba una escalera o necesitaba ir al servicio. Esto ha de cambiar.

El esfuerzo a hacer es enorme, y nosotros somos pequeños y hacemos cosas pequeñas pero conseguimos, poco a poco, un cambio.

Hemos montado RITTO, que es un gran éxito internacional. Recientemente hemos celebrado en una escuela en Cluj un espectáculo de danza moderna donde todos los bailarines sufrían alguna parálisis. Fue un magnífico ejemplo de superación que tuvo un gran reconocimiento entre el público. Se les aplaudió por lo que hacían como artistas, por el esfuerzo y el mérito de su danza, no por ser minusválidos. Ese es el punto al que queremos llegar.

Nuestro Star Program trabaja en la asistencia  a niños con cáncer y a sus familias. Hay enormes deficiencias en este campo en Rumanía, empezando por la falta de información a que se enfrentan enfermos y familiares y la poca atención que reciben. Como consecuencia muchos niños llegan al oncólogo demasiado tarde,  ni sus médicos de cabecera saben reconocer los síntomas. Si a esto le sumamos el estigma que representa aún para muchas familias y la falta de apoyo y ayuda oficial…  Hoy en día sólo un 50% de los pacientes lo superan, pero esto mejorará a medida que aumentemos el diagnóstico precoz. 

De este 50% ha salido el grupo Temerarii (los temerarios), jóvenes que han superado el cáncer y que ahora trabajan para apoyar a niños en la misma situación que ellos pasaron. Empezamos en el 2006 con 2 voluntarios y ya contamos con 140 registrados. Son una gran ayuda para apoyar a niños y familia. Y entre todos hemos organizado la campaña “Poti si tu” (Tú también puedes http://www.thelittle-people.org/LPA_website/friends_PST.html) para la que hemos conseguido el apoyo de gente como Beyonce, que nos visitó en Cluj el 2008, el Chelsea, el Liverpool o la Lance Armstrong Foundation por citar a los más conocidos. Sabemos cuánto cuenta el estado de ánimo en la superación de la enfermedad y nosotros trabajamos por fortalecerlo en todo lo posible.

Nuestros programas funcionan básicamente con voluntariado, pero está claro que tenemos unas necesidades económicas que cubrimos por medio de donaciones privadas. Somos una ONG registrada en Rumanía, y por tanto, dentro de los límites marcados, las donaciones que recibimos son fiscalmente deducibles. Cuanto más conocidos somos más empresas se nos acercan. En www.ritto.ro  se puede ver el listado de colaboradores en el open de ping-pong, son una gran ayuda. Ahora bien, cuando una empresa nos contacta queremos que haya una posición de comprensión mutua. Las hay muy superficiales, que simplemente quieren comprar una foto con niños en el hospital para colgarla en su web, sin que parezca importarles que un niño en tratamiento no pueda recibir visitas por ser extremadamente vulnerable. Eso no nos interesa. Si quieren colaborar, perfecto, pero ha de ser una inversión a largo plazo, ser parte de un proceso global y con el máximo respeto al trabajo que hacemos.”

¿Su próximo proyecto? Visitar escuelas, abrir grupos de discusión con los alumnos, explicarles  qué es el cáncer, qué hacer si hay un caso en la familia. Formar a los jóvenes y sensibilizarlos hacia los colectivos que aún viven marginados por sus minusvalías. ¡Rumanía no puede perder todo ese capital humano!. Ah, y expandirnos. Hasta ahora nos hemos centrado en Cluj, queremos llegar a Timisoara y Bucarest. 

Seguimos hablando un rato, pero Katie debe coger un avión de regreso y nos despedimos. Estaremos en contacto, a ver cómo colaboramos. Ya solo, tarareo una canción de Víctor Manuel …“ El nació de pié, le fueron a parir entre algodón, su padre pensó que aquello era un castigo del Señor.  Le buscó un lugar para olvidarlo y siendo niño lo internó, pronto cumplirá los treinta y tres. Sólo pienso en ti.”

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